martes, 17 de octubre de 2017

jueves, 5 de octubre de 2017

EL REINO DE LEÓN EN EL SIGLO XIII

El reino de León en morado en 1230,
a la muerte de Alfonso IX y antes de
unirse a Castilla para siempre.
(imagen de google)
En la reseña anterior comentaba que la aldea natal de mis protagonistas era Alveda: una aldea ficticia situada en el corazón de lo que hoy conocemos como Asturias. 
En el siglo XIII, lo que en tiempos anteriores conformaba el reino Astur, formaba parte del reino de León, tal y como se puede apreciar en la imagen.
Las últimas batallas ganadas por Alfonso IX: Badajoz, Cáceres, Mérida..., sobre territorio musulmán descendieron considerablemente la frontera del reino traspasando la infranqueable línea del Tajo.



Planta de la Catedral
(imagen del Atlas de Historia de España)


Ya desde el siglo X, la ciudad de León se convirtió en la capital del reino desbancando a Oviedo debido a su situación estratégica entre la Cordillera Cantábrica y el Duero. Su catedral se empezó a construir en 1205 y no se acabaría hasta casi un siglo más tarde, en 1301. 





León
(imagen del Atlas de Historia de España)

La ciudad va a sufrir muchos cambios tanto urbanísticos como económicos. Ya en el siglo XI gozan de un mercado semanal de carácter local y entre este siglo y el XIII experimentará un auge comercial y artesanal que dará lugar a un mercado permanente. León crecerá, incluso, extramuros creando nuevos barrios. Precisamente cuando la acción de mi novela pasa por León, su mercado está en pleno auge. 




Espero que os haya gustado este pequeño apunte histórico sobre el reino de León y su capital. 


jueves, 28 de septiembre de 2017

ALVEDA - ASTURIAS


Alveda es una aldea ficticia que en mi novela he querido posicionar en Asturias, comunidad que me encanta por muchas razones. Podría situarla de forma más concreta entre Proaza, Teverga y las Ubiñas, concejos que junto a Somiedo son de lo más bonito de Asturias. Entre todas sus parroquias hubo una que llamó mi atención y podría decir que me inspiró para imaginar como sería Alveda, pero mi pequeña aldea creo que surgió de la suma de detalles de cada rincón de esta preciosa comunidad. 

Imagen de google


Bandujo me sirvió para situar mi casa-fuerte o fortaleza algo alejada de Alveda y en un plano más alto. Su camino que baja en zig-zag y que cruza un arroyuelo también lo recorren mis protagonistas en otro pasaje de la novela. 







Sin olvidarme de las montañas, valles y prados de Somiedo y Teverga o el Puerto de Pajares.  



Y cómo me iba a olvidar de las típicas pallozas asturianas: viviendas con techumbre vegetal que en algunas ocasiones, incluso rozaba el suelo o llegaban a juntarse con los techos de otras. O de los hórreos donde se almacenaba el grano para mantenerlos lejos de la humedad del suelo.


Imagen de google
Asturias, a la que me gustaría conocer todavía más en profundidad, para mí es una de las comunidades más bellas de España.

jueves, 21 de septiembre de 2017

PAN DE ESPELTA

Foto tomada de google página: el huerto2.0.wordpress
En mi novela, "El legado de Jimena", sus protagonistas son de una pequeña aldea asturiana (ficticia) y uno de los productos que cultivan es la espelta o escanda. 
Seguro que muchos de vosotros ya conocéis este tipo de trigo, de un tiempo a esta parte está en auge. Hay pan, harina, postres, pastas... Yo he probado en particular el pan y me encanta. 
Foto tomada de google página: historiacocina.com





Pero este cereal no es de ahora sino que su origen se remonta a tiempos remotos. En concreto en Asturias se tiene cons-tancia de que se usaba en la Edad Media como cereal de verano. El pan que se hacía con él se tenía por muy bueno y, claro, era la alta sociedad la que lo con-sumía mientras que para los pobres que-daba el pan de centeno. 
Imagen de google







Pero con el paso de los siglos su uso fue decayendo hasta que en la actualidad ha vuelto a resurgir.






Dicen los lugareños que cuando la espelta está espigando tiñen de verde los campos de cultivo.

Imagen de google página: escanda.es
Bonito, ¿verdad? 

Imagen de google página: elespiritudelasplantas.blogstop.es

Solo quería hacer un recordatorio de este exquisito cereal que es parte de mi novela. No voy a entrar en más detalles, internet está lleno de páginas sobre la espelta o escanda por si os interesa saber más.

Espero que os haya gustado.


martes, 4 de julio de 2017

MI PRIMERA RESEÑA

Quiero dar las gracias a Sandra Ferrer del blog Palabras que hablan de historia por la bonita reseña que ha hecho de mi libro: El legado de Jimena. 



Aquí os dejo una pequeña muestra. Podéis leerla entera en su blog.


...Me ha gustado mucho leer la historia de estas tres mujeres admirables que sobrevivieron a pesar de las adversidades. Una novela amena, entretenida, con alguna que otra sorpresa inesperada. El legado de Jimena es la primera novela de Nieves Noguera Ojados, administradora del blog Leyendo con nieves

Me ha gustado mucho la historia. Estas tres mujeres me han atrapado desde el primer momento. Una lectura muy recomendable. 


Espero que os guste.

lunes, 29 de mayo de 2017

BERENGUELA, LA GRANDE


Berenguela de Castilla (1179-1246), fue la primogénita de Alfonso VIII de Castilla y Leonor de Plantagenet (hija de Enrique II de Inglaterra y hermana del archiconocido Ricardo Corazón de León). Berenguela fue la mayor de diez hermanos (Berenguela, Sancho, Sancha, Urraca, Blanca, Fernando, Mafalda, Leonor, Constanza y Enrique). Sancho, que habría sido el heredero al trono, murió a los pocos meses de nacer. Ante la falta de varones se nombró heredera a Berenguela hasta que nació su hermano Fernando. Sin embargo, éste moriría a la edad de veintidós años y Alfonso VIII de Castilla nombró heredero a su tercer hijo varón, Enrique, que solo contaba en aquel entonces con siete años de edad. Tres años después moriría el rey y Enrique le sucedió en el trono, pero al ser tan joven su esposa, Leonor de Plantagenet, se encargó de la regencia. Cuando casi un mes después, también muere la reina, será su hija Berenguela la que ejercerá la tutela y regencia de Enrique hasta que consiguiera la mayoría de edad. Sin embargo tres años después, en 1217, Enrique moriría en un desafortunado accidente y Berenguela fue nombrada reina de Castilla.

Durante todo este tiempo, Berenguela contrajo matrimonio dos veces. Su primer marido fue Conrado, duque de Rothenburg, hijo de Federico I, emperador germánico atraído por la posibilidad de acceder al trono de Castilla, ya que, en aquel entonces, ella era la heredera. Pero al nacer su hermano Fernando y convertirse en heredero, Federico I deshizo el matrimonio de su hijo con Berenguela. 

Años más tarde, ella volvió a casarse con Alfonso IX de León, pariente suyo en tercer grado, con el que tuvo cinco hijos (Leonor, Constanza, Fernando, Alfonso y Berenguela). A pesar de que el papa Celestino III aprobó en su momento el casamiento, su sucedor, Inocencio III, anuló tal matrimonio por motivos de consanguinidad, aunque sí admitió la legitimidad de su descendencia. Aún así Berenguela tuvo que abandonar León y volver a Castilla con sus hijos, salvo Fernando que se quedó con su padre.

Tiempo después fue cuando se convirtió en la regente de su hermano Enrique, pero tras varios disturbios con la nobleza no le quedó más remedio que ceder la regencia a la casa de Lara para evitar más conflictos internos del reino. Con la repentina muerte de Enrique, Berenguela se convirtió en reina de Castilla e hizo llamar a su hijo Fernando, que en aquel momento se encontraba en León, con la excusa de protegerla de los Lara aunque su verdadera intención era renunciar al trono y nombrarle rey de Castilla. Mientras, el conde Álvaro Núñez de Lara maquinaba a favor de Alfonso IX de León para que le arrebatase el trono a su hijo provocando más enfrentamientos entre ambos reinos. Sin embargo, la muerte del conde facilitó las cosas a Berenguela que consiguió que padre e hijo firmarán la paz y acabaran los conflictos de una vez por todas. Un año después concertó el matrimonio de su hijo con Beatriz de Suabia, debía asegurar la descendencia. De este matrimonio nacería el futuro Alfonso X, el Sabio.

Más tarde, ya en 1230, cuando fallece Alfonso IX de León, Berenguela hace llamar a su hijo Fernando, que regresaba de asediar Jaén, y ponen rumbo a León para proclamarse rey. Pero Alfonso, después de haber cambiado el testamento en varias ocasiones, dejó como herederas a sus hijas, Sancha y Dulce, frutos de su primer matrimonio con Teresa de Portugal. Con ella se reunió Berenguela en Benavente donde las dos madres acordaron la renuncia de las hijas al trono en favor de su hermanastro Fernando a cambio de una sustancial suma de dinero y ciertas ventajas. Poco después fue coronado rey de León. A partir de entonces, León y Castilla quedaron unidos para siempre. 

Aunque Berenguela renunció a ser reina siempre se mantuvo al corriente de la política del reino y actuó como consejera de su hijo. Mientras él se encontraba en el sur batallando por recuperar territorios de Al-Andalus, ella ejercía como una verdadera reina. Además en ningún momento olvidó al resto de sus hijos: Leonor murió en la infancia, Constanza ingresó como monja en el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, a Alfonso le casó con Mafalda González de Lara y pasó a ser señor de Molina, éste volvió a casarse dos veces más y del último matrimonio nació, María de Molina, la que llegaría a ser esposa de Sancho IV de Castilla (hijo de Alfonso X, el Sabio). Por último a su hija menor llamada como ella la casó con Juan de Brienne, rey-regente de Jerusalén. 

Imagen tomada de google.

jueves, 18 de mayo de 2017

SER MUJER EN LA EDAD MEDIA

Sin ninguna duda en mi novela la protagonista es la mujer: la madre, la hija, la hermana, la criada, la monja, la curandera... Mujeres que lucharon tanto o más que los hombres en otro tipo de batalla; en la de la vida diaria y de las cuales muchas quedaron en la sombra aún siendo reinas.

Mis dos protagonistas, Jimena y Teresa, son dos campesinas de una pequeña aldea de lo que hoy conocemos como Asturias. Demasiado jóvenes para saber de la vida, pero fuertes como para intentar salir adelante. Ellas no son más que dos ejemplos de tantas otras muchachas que ¿quién sabe? si no tuvieron un destino similar. Algunas pudieron tener suerte y otras seguro que quedaron por el camino, pero tanto unas como otras fueron envueltas por un gran silencio.

En la novela no faltan otras mujeres que influirán de forma notable en la vida de las dos hermanas, pero que no voy a comentar para no destripar la historia. Solo diré que hay amigas, vecinas, familiares...

Esta sencilla historia está dedicada a todas aquellas mujeres; jóvenes, viejas, amas, criadas, madres, tías, señoras..., que tuvieron que vivir en una época oscura en la que cada día podía ser peor que el anterior. Personas anónimas que seguramente no hicieron en su vida nada más que salir adelante.

Sin embargo, a lo largo de la historia tenemos también a otras mujeres que quizá no son tan anónimas porque llegaron a ser reinas, pero que también quedaron a la sombra de sus maridos, padres e hijos, a pesar de hacer una labor importante en su gobierno. 

Sin salir del siglo que nos ocupa y como punto de enlace con la entrada anterior tenemos a: Leonor de Plantagenet, hija de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania, que fue la esposa de Alfonso VIII de Castilla y, por lo tanto reina consorte; o a su hija Berenguela, la Grande, reina consorte de León al casarse con Alfonso IX y, con lo cual, madre de Fernando III, el Santo.

En la próxima entrada os hablaré de Berenguela, la Grande. Una mujer de armas tomar, como diríamos hoy, que supo anticiparse a los acontecimientos y que pudo haber sido reina de Castilla. 

Imagen tomada de Google.