lunes, 29 de mayo de 2017

BERENGUELA, LA GRANDE


Berenguela de Castilla (1179-1246), fue la primogénita de Alfonso VIII de Castilla y Leonor de Plantagenet (hija de Enrique II de Inglaterra y hermana del archiconocido Ricardo Corazón de León). Berenguela fue la mayor de diez hermanos (Berenguela, Sancho, Sancha, Urraca, Blanca, Fernando, Mafalda, Leonor, Constanza y Enrique). Sancho, que habría sido el heredero al trono, murió a los pocos meses de nacer. Ante la falta de varones se nombró heredera a Berenguela hasta que nació su hermano Fernando. Sin embargo, éste moriría a la edad de veintidós años y Alfonso VIII de Castilla nombró heredero a su tercer hijo varón, Enrique, que solo contaba en aquel entonces con siete años de edad. Tres años después moriría el rey y Enrique le sucedió en el trono, pero al ser tan joven su esposa, Leonor de Plantagenet, se encargó de la regencia. Cuando casi un mes después, también muere la reina, será su hija Berenguela la que ejercerá la tutela y regencia de Enrique hasta que consiguiera la mayoría de edad. Sin embargo tres años después, en 1217, Enrique moriría en un desafortunado accidente y Berenguela fue nombrada reina de Castilla.

Durante todo este tiempo, Berenguela contrajo matrimonio dos veces. Su primer marido fue Conrado, duque de Rothenburg, hijo de Federico I, emperador germánico atraído por la posibilidad de acceder al trono de Castilla, ya que, en aquel entonces, ella era la heredera. Pero al nacer su hermano Fernando y convertirse en heredero, Federico I deshizo el matrimonio de su hijo con Berenguela. 

Años más tarde, ella volvió a casarse con Alfonso IX de León, pariente suyo en tercer grado, con el que tuvo cinco hijos (Leonor, Constanza, Fernando, Alfonso y Berenguela). A pesar de que el papa Celestino III aprobó en su momento el casamiento, su sucedor, Inocencio III, anuló tal matrimonio por motivos de consanguinidad, aunque sí admitió la legitimidad de su descendencia. Aún así Berenguela tuvo que abandonar León y volver a Castilla con sus hijos, salvo Fernando que se quedó con su padre.

Tiempo después fue cuando se convirtió en la regente de su hermano Enrique, pero tras varios disturbios con la nobleza no le quedó más remedio que ceder la regencia a la casa de Lara para evitar más conflictos internos del reino. Con la repentina muerte de Enrique, Berenguela se convirtió en reina de Castilla e hizo llamar a su hijo Fernando, que en aquel momento se encontraba en León, con la excusa de protegerla de los Lara aunque su verdadera intención era renunciar al trono y nombrarle rey de Castilla. Mientras, el conde Álvaro Núñez de Lara maquinaba a favor de Alfonso IX de León para que le arrebatase el trono a su hijo provocando más enfrentamientos entre ambos reinos. Sin embargo, la muerte del conde facilitó las cosas a Berenguela que consiguió que padre e hijo firmarán la paz y acabaran los conflictos de una vez por todas. Un año después concertó el matrimonio de su hijo con Beatriz de Suabia, debía asegurar la descendencia. De este matrimonio nacería el futuro Alfonso X, el Sabio.

Más tarde, ya en 1230, cuando fallece Alfonso IX de León, Berenguela hace llamar a su hijo Fernando, que regresaba de asediar Jaén, y ponen rumbo a León para proclamarse rey. Pero Alfonso, después de haber cambiado el testamento en varias ocasiones, dejó como herederas a sus hijas, Sancha y Dulce, frutos de su primer matrimonio con Teresa de Portugal. Con ella se reunió Berenguela en Benavente donde las dos madres acordaron la renuncia de las hijas al trono en favor de su hermanastro Fernando a cambio de una sustancial suma de dinero y ciertas ventajas. Poco después fue coronado rey de León. A partir de entonces, León y Castilla quedaron unidos para siempre. 

Aunque Berenguela renunció a ser reina siempre se mantuvo al corriente de la política del reino y actuó como consejera de su hijo. Mientras él se encontraba en el sur batallando por recuperar territorios de Al-Andalus, ella ejercía como una verdadera reina. Además en ningún momento olvidó al resto de sus hijos: Leonor murió en la infancia, Constanza ingresó como monja en el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, a Alfonso le casó con Mafalda González de Lara y pasó a ser señor de Molina, éste volvió a casarse dos veces más y del último matrimonio nació, María de Molina, la que llegaría a ser esposa de Sancho IV de Castilla (hijo de Alfonso X, el Sabio). Por último a su hija menor llamada como ella la casó con Juan de Brienne, rey-regente de Jerusalén. 

Imagen tomada de google.

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